A fines del mes de agosto del año 2025, yo no sabía absolutamente casi nada de matemática. (Comencé a estudiar desde operaciones con fracciones). Este blog es para demostrarte que vos también podes.
Allanamiento, sed de venganza.
19 de junio del año 2025. Eran las 19:07 pm y veo por la ventana una luz blanca muy potente, escucho gritos, ¡Policía, al piso, al piso! ¡Allanamiento!
Estos gritos aún no eran en mi cuarto/casa. Vivía y aún (enero de 2026) vivo, en un terreno en donde hay 6 casas de lajas, en un barrio que puede considerarse una villa, o el comienzo o el ingreso a una villa, las primeras cuadras.
Volviendo a los gritos, primero pensé que era en el terreno de al lado, pues, también hay como aquí, varias casas de lajas, a las cuales se accede por un pasillo. Pero no, el circulo de luz potente venía desde este terreno.
Yo me encontraba sentado en mi laboratorio de electrónica, reparando celulares, por supuesto que comprendí al instante lo que sucedía, suelto lo que estoy haciendo giró hacía mi madre que en ese momento estaba hablando por teléfono y le digo: “Quédate tranquila, allanamiento”, “¡No!” llegó a responderme y un segundo después un oficial con su rostro cubierto, vestido como esos policías de grupos tácticos, patea la puerta volviendo a repetir los gritos ya mencionados en el primer párrafo.
¡Las manos, las manos, levanta las manos! – refiriéndose a mí, mientras me apuntaba a la cabeza con su ametralladora. Luego de que alcé mis brazos continua – arrodíllate – lo hice - ¡tírate boca abajo, dale! – me acuesto en el piso, siento que pone su pie en mi espalda, pisándome y apoya su arma en la parte lateral de mi cabeza, ya que yo tenía la misma apoyada de costado en el suelo. Entonces entra otro oficial apuntando hacia la cabeza de mi madre, y hacen lo mismo.
Ese día me esposaron por primera vez, pero nunca voy a olvidar la ametralladora apuntando hacia mi madre. ¿Por qué? Nosotros estábamos tranquilos, porque sabíamos de antemano que no era para nosotros todo ese despliegue y circo, pero… ¿Ese es el poder de investigación de los poderes federales?
Bien, esa noche, me tuvieron esposado hasta las 3 de la mañana, y luego me llevaron a la comisaria hasta las 5 am.
En el medio, se llevaron a un vecino que convivía en el mismo terreno donde yo alquilaba y aún alquilo, a este vecino, lo condenaron a 4 años de prisión en un juicio abreviado por tenencia de 800g de marihuana. Por el momento no hablaré más sobre él, ya que quiero explicar la motivación de este proyecto matemático.
Lo que yo nunca me esperé, es que, por el simple hecho de vivir en un barrio marginal, en un cuarto de aspecto rudimentario, se llevarán todo mi esfuerzo, porque por las dudas incautaron todo mi taller y todos los equipos que encontraron, es decir, por proximidad, yo, para la justicia (y cualquier persona ya que así funcionan) era un delincuente.
Me quitaron absolutamente todo con lo que trabajaba y me dejaron una deuda gigante, ya que tuve que reponer equipos nuevos a muchísimos clientes. Es decir, de un día para el otro me encontraba sin nada, sin propósito, sin herramientas, endeudado, e investigado penalmente por así decirlo. Solo por el hecho de vivir en el mismo terreno.
Recuerdo la charla con el oficial en la comisaria:
¿Tomas merca?
No.
¿Fumas faso?
No.
Decime Peralta, ¿Qué haces ahí?
Mi nombre es Diego Fernández. No se con quien me esta confundiendo.
Bueno Fernández, contame que pasa ahí.
Dibujé una sonrisa y no dije nada. El silencio duró un rato mientras el tipo escribía en la computadora.
Anda para tu casa pibe.
Uno como lector asiduo entiende y sabe que suceden estas cosas, sabe de la impunidad policial y judicial, de la violencia con la que son tratados los pibes, las pibas, las familias, los niños (Si, porque varios niños sufrieron pisotones al cruzársele a los oficiales cuando irrumpieron en el terreno). Pero vivirlo de cerca, en la propia piel, lo único que despierta es un odio sediento de sangre y venganza y violencia desatada.
Al menos, en primera instancia.
LA DEPRESIÓN
Antes de que eso sucediera, yo tenia la creencia de que a veces estaba deprimido, pero allí conocí en verdad la depresión, no bañarme en dos meses, no poder salir al patio, no pensar, casi no comer, dormir y dormir. Perder los sueños, las metas, los objetivos y las herramientas para conseguirlo, incluso hasta mi propio celular para poder comunicarme con los clientes, y con los cientos de contactos de clientes realizados en un año y medio de trabajo.
Recuerdo que en una de las audiencias imputativas hacia mi vecino, el fiscal incluyo todo mi taller, y todos los equipos de mis clientes, incluyendo el mío, como: “parte de pago de droga”, y que, además, la cantidad de dispositivos electrónicos dejaban ver irrefutable-mente el accionar criminal.
Yo quedé estupefacto, increíble, no me van a devolver absolutamente nada, y, además, lo usan como “carga probatoria” hacia mi vecino. LA JUSTICIA ARGENTINA.
¿Qué podía hacer?
Estaba quebrado por pagar todos los celulares y notebooks de los clientes, placas de video, fuentes conmutadas, etc.
Y cualquier intento de emprendimiento corría y aún corre el riesgo de correr con la misma suerte: incautación por las dudas.
Pensé: “lo que sea que haga, tiene que ser mental, intelectual, algo que nunca puedan quitarme”.
La conclusión: seguir escribiendo, volver a encontrarme con mi voz, y crear, no solo arte, sino fuego, con matemática.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario